La Revolución Industrial

15 Dic

Odiseo en tierra

he Industrial RevolutionUna revolución sólo comparable con el paso del paleolítico al neolítico, esa es la magnitud de la incomprendida Revolución Industrial. Tan incomprendida como negada, como suele suceder con todas las cosas que no están controladas directamente por el designio humano.

Nadie la planificó. No fue producto de académicos ni de políticos. Ningún estadista con visión de futuro siquiera la vislumbró. Mucho menos fue consecuencia de reforma educativa alguna. Como recordó Paul Johnson, el primer ministro Lord North (1770-1782) bajó a la tumba sin darse por enterado de lo que le tocó presidir.

Sin duda, fue empresarialidad pura. Inventiva que en su máxima expresión cambiará radicalmente la suerte de millones de personas a lo largo y ancho del planeta. Un hecho que activará la mayor movilidad social que la historia de la humanidad ha conocido. El punto de partida de un capitalismo ahogado hasta ese momento por los rigores de lo…

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